Reinserción social post cuarentena

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Reinserción social post cuarentena

Por: Consultorio Psicopedagógico
Universidad Inca Garcilaso de la Vega

Estamos cerca a cumplir seis meses desde que inició el estado de emergencia sanitaria en el país y parece que la situación, con respecto a nuestra vida social anterior, ha cambiado significativamente, aunque no para todos. En esta etapa hemos podido ver con claridad quiénes somos realmente como sociedad, cuánto hemos aprendido y cuánto nos falta por aprender.

Para quienes no acostumbraban a mantener un comportamiento social medianamente aceptable, estos meses han sido como cualquier otra época del año, pues no perdieron sus costumbres, sus rutinas, sus diversiones, aunque ello significara faltar a la norma establecida que indicaba el aislamiento social hasta junio, y que ahora derivó en distanciamiento social.

Lo cierto es que, aunque un porcentaje considerable de la población siga comportándose como si la pandemia haya cesado – en realidad, siempre fue así – es importante tener en cuenta que, en algún momento, a todos nos tocará retornar a nuestro trabajo presencial si es que aún no lo hemos hecho; y, como hemos podido observar, adecuarnos a la nueva forma de vida en medio de una crisis sanitaria puede significar una odisea de gran magnitud.

Tal vez tú eres de los que trata de guardar las normas establecidas, mantienes la distancia social en los ambientes públicos, usas adecuadamente la mascarilla, mantienes la limpieza y desinfección constante en tus manos y utensilios, entre otras cosas; pero, al salir de casa, quizás la realidad que observas no es de las mejores hasta en los mínimos detalles, desde el que se acerca demasiado a ti en la fila de una agencia bancaria o el que pasa hablando por teléfono e incluso fumando y para ello, se sacó la mascarilla como si nada pasara alrededor.

Es por todo ello que debemos resaltar la importancia de un proceso de adaptación ante esta nueva forma de vivir, que, precisamente, implica la convivencia con el que actúa con responsabilidad y con el que poco o nada le importa la enfermedad.

Todos estos factores implican aspectos de carácter emocional y también cognitivo, es decir, serán nuestros pensamientos y formas de ver la realidad, los que nos ayudarán o perjudicarán en el proceso de reinserción social, pues, abandonar la “seguridad” del hogar para retornar al mundo cuando la pandemia aún no ha concluido, conlleva, entre otras cosas, afrontamiento de miedos que pueden derivar en fobias si es que no se ha llegado a la raíz de la problemática. No será sencillo acostumbrarnos a viajar en el transporte público con alguien sentado al lado sin que se cruce por nuestra mente la idea de que se trata de un posible portador del virus y estoy en peligro de contagiarme; entonces será cuando trataré de girar la cabeza hacia el lado opuesto para evitar, a como dé lugar, un posible contagio.

Como este ejemplo descrito, existen muchas otras formas de temor que cargamos con nosotros cada vez que salimos de casa. No sólo es una guerra contra el virus, sino también contra nuestros propios pensamientos y conductas, pues son precisamente ellos los que nos permiten sobrellevar la situación de manera adecuada o nos perjudican aún más. Y si por alguna coincidencia eres de los que todavía les cuesta respetar las indicaciones, recuerda que no sólo se trata de ti, sino también de quienes se encuentran a tu alrededor, especialmente, tu familia.

Lograr una reinserción social satisfactoria depende de cada uno de nosotros, de si acatamos o desobedecemos; de si tomamos la situación con la seriedad debida o es sólo un hecho aislado; de si los pensamientos y actitudes te llevan a convivir mejor o a aislarte aún más de lo que ya estás.

A continuación, te brindaremos algunas estrategias que puedas tener en cuenta, en la adaptación de la nueva normalidad.

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